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El éxito de un tratamiento está basado en un buen diagnóstico clínico y también radiológico por lo que deberíamos de usar todas las herramientas que nos faciliten acercarnos a la realidad clínica del paciente para, posteriormente, elaborar un plan de tratamiento ajustado a las necesidades individuales de cada uno.

La era digital en  odontología ha llegado para quedarse. Una de las primeras innovaciones fue la radiografía digital intraoral (radiovisiografía) cuya dosis d radiación, disminuía en más de un 90% y provocaba un ahorro d tiempo considerable entre el revelado analógico y la imagen digital que prácticamente era y es  instantánea al disparo .Lo mismo ocurrió con los aparatos panorámicos que al digitalizarlos conseguimos que ya formen parte del pasado  los engorrosos líquidos y tiempos de revelado de las placas.  Las radiografías convencionales obtienen imágenes en 2D de objetos en 3D por lo que hay una superposición de estructuras y una magnificación impredecible. Para solucionar este problema ,a finales de los años 90,investigadores británicos, desarrollaron el CBCT O TOMOGRAFIA DIGITAL VOLUMETRICA con el objetivo de obtener escáneres tridimensionales del esqueleto máxilo-facial con dosis de radiación menores que la tomografía convencional (TC) y menor tiempo de exposición. Las aplicaciones en odontología del CBCT son de tal magnitud que alcanzan a todas las áreas de  nuestro campo y hoy son una realidad en nuestras consultas y en nuestra práctica diaria.

La indicación más directa es en  la  planificación de implantes dentales ya que podemos localizar y determinar la distancia a estructuras anatómicas, medir la anchura del hueso alveolar y visualizar su contorno, determinar si es necesario un injerto de hueso o una elevación de seno e incluso seleccionar el tamaño y el modelo del implante más adecuado para cada caso  con la posibilidad de realizar cirugías guiadas, lo que supone una mínima intervención y menor trauma para el paciente.  También es de gran utilidad en las evaluaciones periodontales donde  podemos ver  los niveles de hueso en las zonas bucal y lingual así como la pérdida parcial del grosor  del  hueso interdental y el resultado de nuestros tratamientos de regeneración periodontal. En el campo de la endodoncia el CBCT ha marcado también una antes y un después ya que conseguimos la  visualización de la complicada anatomía de los conductos radiculares, con lo que esto supone en este tipo de práctica clínica,  que consiste en la eliminación y desinfección de la pulpa de los canales  y su posterior sellado tridimensional, tan importante para el éxito del tratamiento. Podemos conocer la localización y la extensión de las reabsorciones radiculares internas y externas y podemos diagnosticar  fracturas dentarias. En  ortodoncia,  podemos determinar el volumen, forma y posición de maxilar y mandíbula y  la relación que existe entre ambos, también podemos hacer planificación y seguimiento de terapias de expansión maxilar así como  estudiar las  impactaciones de caninos incluidos y terceros molares retenidos. He de decir que también ha mejorado enormemente el diagnóstico de la patología de la ATM (articulación temporomandibular) al ser un método preciso, eficiente, no invasivo y rápido, de elección para obtener las imágenes de estructuras óseas. El CBCT también ha mostrado mayor sensibilidad en detectar la invasión por carcinoma gingival de células escamosas así como otros tumores, quistes y demás anomalías, no solo de la cavidad oral sino también de vías aéreas y senos.

Para concluir puedo decir que el CBCT es una técnica de gran potencial en odontoestomatología y a pesar de que cada vez está siendo más disponible entre los dentistas, no reemplaza las tecnologías de imagen tradicionales, puesto que son muchos los factores que limitan su uso, tales como el elevado coste del equipo y la afectación de la calidad de la imagen por materiales metálicos muchas veces presentes en la cavidad oral.

APOYO

¿TENGO QUE DECIRLE A MI DENTISTA QUE ME HAGA UN CBCT?

Es decisión del profesional, dependiendo de las necesidades individuales de cada paciente, solicitar un estudio con CBCT. Hay que tener en cuenta que es una herramienta diagnóstica para el odontólogo y que su utilización siempre es complementaria, no sustituye en ningún caso a una buena historia clínica, exploraciones o radiografías convencionales.