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En el diagnostico de la ATM (articulación temporo-mandibular) tiene, como cualquier otro, tres fases:

  • Historia y anamnesis
  • Exploración clínica
  • Otros medios (RX, RM, RVC, TAC)
  1. ANAMNESIS: (del griego: recogida ó memoria)

Recogemos la aparición de síntomas, signos, estado psicológico o emocional, reacciones u otras observaciones del propio paciente, fechas o momentos de aparición o lo que el paciente opina de su problema o sus comentarios como: “tengo ruido en los oídos cuando mastico” o “ me levanto de la cama con dolor de cabeza, o de cuello o en la cara”. Todo una serie de recogida de datos dados por el paciente que nos va a orientar al síntoma principal que es lo que lleva al paciente a buscar tratamiento: el dolor, cefalea frontal, temporal o facial y cervical. Todos estos dolores y mialgias suelen ser provocadas por la actividad de un sistema muscular acortado como consecuencia de otro hallazgo fundamental: la pérdida de la dimensión vertical en la oclusión dentaria por la ausencia prematura de piezas dentales posteriores y en otras ocasiones por la presencia de interferencias en los movimientos laterales de la mordida durante la masticación por ausencia de las guías del grupo anterior (de canino a canino).

  1. EXPLORACIÓN CLÍNICA:

Lo primero es la palpación del órgano enfermo o que refiere dolor, que suele ser en la musculatura y fascias cráneo faciales (músculos masetero, pterigoideo externo, pterigoideo interno, temporal (en las sienes), así como las inserciones tendinosas de esta musculatura., así como directamente en la articulación).También se debe explorar la inserción del músculo digástrico cuyo vientre posterior se inserta en la apófisis mastoides del cráneo y que suele referir dolor al cuello a través del músculo esternocleidomastoideo. Debemos palpar la articulación, ya sea por la parte externa o desde la cara anterior del conducto auditivo externo indicándole al paciente que realice apertura y cierre de la boca para detectar chasquidos de apertura o cierre que nos indican la posición del menisco con el cóndilo y la cavidad glenoidea.

Se debe observar en la apertura de la boca las posibles desviaciones de la mandíbula que pueden poner en evidencia la posibilidad de un bloqueo meniscal del mismo lado de la desviación, así como la disminución de la apertura bucal que debe de ser el de unos 50mm. No debe presentarse dolor de ningún tipo en la apertura y cierre mandibular.

Posteriormente pasamos al análisis de la oclusión dentaria (contacto de los dientes a ambas arcadas) analizando guías e interferencias oclusales mediante unos modelos que debemos tomar del paciente, mediante la toma de registros que es como sigue:

  • Impresión de ambas arcadas.
  • Toma de arco facial para referenciar la arcada superior al cráneo del paciente.
  • Toma de ceras de oclusión con la mandíbula centrada que se consigue mediante la manipulación suave o mediante el sistema CENTRO FIX que hace que el cóndilo de la mandíbula se posicione dentro de cavidad glenoidea en la posición menos traumática para el menisco y todas estas estructuras intra y extra articulares.
  • Resonancias magnéticas, TAC, TVC (Tomografía volumétrica computarizada)
  1. TRATAMIENTO:

Estos registros son remitidos a un protésico dental que elabora una férula rígida, bien de desprogramación (sin guías) o con mínima desoclusión canina y anterior. Esta férula es la que consigue desprogramar la musculatura y relajar la musculatura de tal manera que las cefaleas y dolores cráneo-cérvico-faciales remita en un plazo relativamente corto.

La férula debe colocarse principalmente en las horas de sueño o en los momentos donde el paciente este sometido a momentos de estrés que le provocan el apretamiento de dientes, rechinamiento que es lo que en definitiva va a desencadenar la contractura de toda la musculatura masticatoria y el dolor de cabeza o cefalea así como el dolor cérvico-facial.

El odontólogo tiene que hacer un control exhaustivo de la férula para ir modificando los contactos que generen las cúspides de trabajo de la arcada opuesta, debe mantenerse sin marca de ningún tipo, muy pulida, lisa hasta que el odontólogo va observando que en las sucesivas visitas las marcas del papel articular (de 40 micras) que hacen en las cúspides de trabajo opuestas se repiten siempre y el paciente refiere comodidad al tener la férula en la boca, así como la progresiva desaparición del motivo de la consulta, de las cefaleas y del dolor cérvico-facial.

Los expertos recomiendan mantener la férula como mínimo 6 meses salvo excepciones puntuales. Posteriormente se plantea el reproducir los beneficios obtenidos con la férula sin ella, con lo cual el siguiente paso dependiendo del estado del paciente, existen varias alternativas; en pacientes déntulos (con dientes) se puede plantear una ortodoncia. O existen casos en los que se puede solucionar con un tallado oclusal, previo estudio con articulador semiajustable que va a orientarnos sobre las interferencias que tiene el paciente en lateralidades y movimiento de protusiva; en pacientes edéntulos (total o pacialmente) debemos de pensar en la posibilidad de la rehabilitación parcial o total de la boca siguiendo los parámetros que hemos seguido para la confección de la férula. Estas prótesis se pueden plantear como puentes protéticos, tallando dientes para establecer puentes entre piezas que delimitan la zona edéntula o mediante uno de los mejores adelantos de la odontología moderna que es restablecer la zona edéntula mediante implantes dentales sobre los que se fijan las coronas ausentes y así se respeta la anatomía de las piezas que antes eran talladas.